
Por: Welmer Quezada.
«Nuestra vida es el resultado de lo que hacemos día a día.»
Tómate un minuto ahora y piensa en lo que estabas haciendo hace una hora para conseguir lo que deseas. Quizás estabas leyendo un buen libro, viendo una serie, trabajando en un proyecto, estudiando o pensando en cómo conquistar o recuperar a alguien especial. Tal vez estabas preocupado por deudas o cómo pagarlas. Cada segundo que pasa estás en la posibilidad de elegir y tomar control de tus acciones. Sea lo que sea por lo que estés pasando, pasará. Ningún dolor, pérdida o derrota puede detener el tiempo, tú tienes el poder de poner un punto final y un punto de partida. Los límites los pones tú.
Todos llegamos a este mundo con un propósito, pero pocos lo descubren. Descubrirlo te acerca a una libertad verdadera, de esa felicidad que te transforma en luz y que no requiere de alguien, compras innecesarias o experiencias como viajes que te dan explosiones de felicidad, pero no la felicidad que realmente llena tus espacios vacíos.
La felicidad está en ti desde el día en que naces, solo tienes que desaprender para aprender que todo lo que realmente necesitas para ser feliz no tiene precio en esta vida. Aprende a agradecer lo que tienes y a potenciarlo de tal manera que puedas compartirlo. Recuerda que lo bueno atrae lo bueno. Cuando eres feliz, todo fluye, y cuando todo fluye, atraes lo que deseas y cuando obtienes lo que deseas, lo disfrutas simplemente porque eres feliz.
«Las quejas traen miseria».
Encuentra tu propósito. Algo que hago siempre es sacar mi cuaderno y escribir sin parar todo lo que quiero, sea material, profesional o espiritual. Incluso antes del internet pegaba recortes de cómo quieria que sean las cosas que anhelaba. De esta manera, me ha ayudado a proyectar todo lo que tengo y a motivarme por lo que aún no he logrado.
Recuerda que todo es cuestión del tiempo que dedicas a tu proyecto de vida y de tener claro que nada de lo que hoy valoras y cuidas se te fue regalado. Por lo general, lo que no has logrado con esfuerzo no es bien cuidado ni tratado, esto aplica a todo.
Para aclarar, la vida que Dios nos da no tiene precio, pero si no la cuidas, la cultivas y la respetas, deja de tener valor para ti y te sumerge en un mundo de amargura y tristeza. Valora tu vida de tal forma que te impulse a realizar un buen uso de ese regalo de Dios.
«Todos tenemos un propósito en esta vida, sea cual sea tu realidad».
En tu presente, ¿qué deseas mejorar?
Tu cuerpo: Cuida lo que comes y haz ejercicio a diario. Suena fácil, pero no lo es. El día en que consigas aprender a amarte más y a cuidar lo que llevas a tu boca, así como a cuidar tu cuerpo, te convertirás en un faro de luz que servirá de guía para la gente que te conoce. Sin decir nada, estarás transformando vidas. Si tu cuerpo está bien, tu mente está bien. Si tu mente está bien, pensarás mejor y tus acciones serán mejores. Y si tus acciones son mejores, los resultados serán los que siempre has esperado. Si no fuera así, seguro que tus resultados serán 100% mejores que los actuales.
Tu carrera: No es una excusa no estar preparado para tener los conocimientos necesarios para un buen desempeño. Gracias a internet, tienes un mundo de información en el que, con constancia y dedicación, puedes encontrar las herramientas necesarias para estar a la altura. Que nada te detenga para emprender, y recuerda: eres y debes ser tu primer emprendimiento.
Tu relación: Debes aprender a perdonar y perdonarte, dejar el orgullo de lado y darle protagonismo a la comunicación desde el primer día de una relación. No puedes pedir lo que no das ni poseer lo que no te pertenece, porque en la vida compartimos nuestra felicidad. El amor no se mendiga, se da. Deja las críticas y comparaciones a un lado, ya que hoy en día la palabra «tóxico» es muy popular. Si no tienes nada bueno que decir, mejor no lo digas. Si puedes ayudar, hazlo. Si quieres algo, búscalo. Si algo te disgusta, exprésalo con tacto. Piensa en cómo te gustaría que te dijeran las cosas que están mal y luego hazlo. Deja de creer que alguien o la vida te deben algo, eres el resultado de tu esfuerzo y dedicación.
Cuando me preguntan cómo es mi relación, siempre respondo que es como una montaña rusa, en especial como Hulk de Universal Estudios. ¿Por qué? Porque para subirse a esta atracción, la gente hace filas de hasta una hora. A medida que se acercan para subir, las emociones explotan en diferentes sentidos: angustia, alegría, miedo, felicidad. Nos sudan las manos, el corazón se acelera. Al sentarnos, nos preguntamos por qué estamos allí o también estamos felices de estarlo. Al arrancar, gritamos, queremos bajarnos, a la vez que decimos «wow, es divertido, es lo máximo». Al terminar, queremos volver a repetir. Eso es una relación: llena de altos y bajos, pero siempre dispuesta a repetir la experiencia porque lo vale. No tengas miedo de intentarlo, de amar y de luchar por lo que quieres. Deja de creer que dependes de alguien para ser feliz. Aprende a ser feliz por tu propia cuenta para luego compartir tu felicidad. La mayoría de las relaciones terminan porque pensamos que la otra persona está para hacernos felices en lugar de verla como un compañero/a de vida que tiene defectos y virtudes.
El equilibrio: No existe una fórmula exacta para el equilibrio en la vida, ya que todos somos únicos, con anhelos, sueños y gustos diferentes. Lo único que tenemos en común es el deseo de ser felices, amados, tener salud y libertad financiera. Estos deseos tienen una perspectiva diferente para cada uno de nosotros. Busca el propósito de tu vida y encuentra el equilibrio en ella.
Familia, amor y autoestima, profesión, amigos y libertad son los pilares importantes que debemos tener en cuenta en la búsqueda de nuestro equilibrio.
Quiero contarte algo que aprendi hace unos años y aunque suene facil me tomo un tiempo entenderlo y ponerlo en practica y esta es el ikigai, la filosofía japonesa del propósito de vivir, que nos recuerda que debemos encontrar una realización en aquello que esperamos y deseamos. Realmente esta filosofia tiene un sentido y significativo muy valioso, haciendola versatil y un estilo de vida practico y con proposito. Generalmente se utiliza para indicar la fuente del valor de la vida propia, o las cosas que hacen que la vida valga la pena. En segundo lugar, se utiliza para referirse a las circunstancias mentales y espirituales en las que las personas sienten que sus vidas son valiosas.
Este gráfico al que recurro con frecuencia me ayuda a replantearme las cosas que pienso y siento. Recuerda que lo que eres hoy es totalmente diferente a lo que eras hace un año, y quizás aún no te has dado cuenta. Si logras entender esta afirmación, organiza tus pensamientos, acciones y comienza a construir una mejor vida.

En conclusión, cada uno de nosotros tiene el poder de tomar control de nuestras acciones y encontrar nuestro propósito en la vida. La felicidad no está en cosas materiales o experiencias efímeras, sino en agradecer lo que tenemos y potenciarlo para compartirlo con los demás. Es importante cuidar nuestra vida y cuerpo, buscar la información necesaria para desarrollarnos profesionalmente y cultivar relaciones sanas basadas en la comunicación y el perdón. Recuerda que eres el resultado de tu esfuerzo y dedicación, así que toma las riendas de tu vida y trabaja duro para alcanzar tus metas y objetivos.
Yo encontré mi propósito y la razón de levantarme día a día.
Encontraste el tuyo?