Una cruda verdad

Por: Welmer Quezada L

A lo largo de mi vida, he sido testigo de cómo el tiempo lo cambia todo para encontrar un final perfecto, convirtiéndose en un artista de la vida en donde cada pincelada son los cambios por los cuales pasamos para evolucionar.

En cada frase que escribo, busco la manera de transmitir un sentimiento el cual pueda pueda convertirse en el punto de partida de una persona, para mejorar su vida y para mi eso es importante y de alguna forma poder devolver todo lo bueno que Dios me ha dado.

Nunca dejes de creer el poder de las personas para cambiar, evolucionar, mejorar o en lagunas ocaciones sacar un lado oscuro camuflado con una sonrisa o un trato amable.

He visto cómo personas que parecían ser de confianza se han convertido en todo lo contrario, dejando un vacío que se va llenando de incertidumbre y es así como personas que en un principio parecían buenas terminan mostrado su peor versión. Todo esto me lleva a pensar que nada está dado por sentado, que todo cambia y que somos el resultado de nuestras acciones.

He aprendido a no juzgar en un mundo donde las apariencias pueden engañar, olvidando ver el alma y lo que realmente importa. He visto a personas infieles convertirse en ejemplos de lealtad y a personas leales que pregonan de buenas costumbres, convertirse en lo opuesto y, peor aún, disimularlo sin remordimiento alguno. Tan interesante es el comportamiento humano que aprendemos a normalizar lo bueno o lo malo en lo que hacemos y nos rodea.

Es interesante cómo algunas personas que no faltan un domingo a misa pueden profesar su fe, pero no son buenas durante el resto de la semana, creando chismes o emitiendo criterios en donde en lugar de construir destruyen, entonces de que sirve cumplir un domingo si no se está bien en el corazón.

En la actualidad dar consejos se vuelve más fácil que ponerlos en práctica, cuando la verdad es que se nos hace difícil ver en nuestro interior y empezar por ahí. Por otro lado, hay personas maravillosas, dispuestas a servir, ayudar y amar desinteresadamente, que no asisten a la iglesia que llevan a dios en su corazón. Aunque suene duro, es la verdad y, sin miedo a decirla, es liberadora.

La verdad es que juzgar la vida de los demás no mejora la nuestra. Si no cambiamos, no encontraremos mejoras en nuestra propia vida. Nuestra opinión es importante siempre y cuando sea emitida con conocimiento, responsabilidad y empatía.

Créeme, he visto a gente mala convertirse en buena y a gente buena cansarse de serlo. Ama la vida, perdona a tiempo, prepárate y acéptate como hijo de Dios y cómo tal, tienes el poder de cambiar las cosas que realmente deseas. Enfócate en lo que debes hacer y no en lo que deberías hacer, y deja que la vida te sorprenda. Te darás cuenta de que un mejor día siempre ha sido tu elección.

Recuerda que detrás de cada golpe que nos da la vida, se encuentra la mejor versión de nosotros.

Deja un comentario