Deja de culpar a los demás.

“Nadie es más culpable que tu, de lo qué pasa en tu vida. Toma el Control ya que
eres más de lo crees ser.”

Welmer Quezada

Por: Welmer Quezada L.

Vamos por la vida criticando y quejándonos de todo lo malo que nos pasa y de lo que deseamos, sin darnos cuenta de que nosotros somos la razón de todos nuestros pesares. Culpamos al gobierno, al sistema, a la economía, a nuestros padres, pareja, a todos, menos a nosotros mismos. Hemos sido programados para pensar que todo lo que nos ocurre es culpa de otros y no nuestra.

Tenemos la oportunidad de cambiarlo todo, pero preferimos seguir en el debería en lugar de en el debo. Tenemos las respuestas a nuestros problemas cotidianos, pero no queremos resolverlos por comodidad. Es más fácil culpar a otro, lo cual nos ancla a una zona de confort. Cuando nos damos cuenta, el tiempo ha pasado y con él las energías y la fuerza para querer algo diferente. No permitas que eso te suceda y toma acción en tu vida. Nunca es tarde, pero actuar a tiempo te da la oportunidad de disfrutar tus logros de mejor manera.

La raíz de todo mal debe ser cortada. Por eso, te invito a reflexionar sobre tu comportamiento frente a tus hijos. Ellos aprenden más de tu actuar que de tus consejos. Observa bien qué les estás transmitiendo de verdad, qué prejuicios o qué ideas. Inicia el cambio en ti antes de esperar que otros cambien.

La vida me enseñó a escuchar y poner en práctica lo aprendido para luego comprender qué sirve, qué no y por qué. No tengas miedo a equivocarte, no te sientas pequeño ante los problemas, enfréntalos y aprende de todo lo que pase para poder luego enseñar con la experiencia y el ejemplo a quienes siguen tus pasos.

Una de las herramientas más importantes para mí es evaluar mi comportamiento unas 2 a 3 veces al día, para en la mañana meditar sobre cómo mejorar y cómo enmendar mis desaciertos y convertirlos en aprendizajes de vida para lograr mi mejor versión. Jamás escribiré o recomendaré algo que no haya experimentado o que no crea con el corazón. Recuerda que las cosas no funcionan de igual manera para todos, pero créeme, vale la pena intentarlo. Y cuando todo resulte, busca ayudar a alguien más. Todo lo que hacemos en la vida regresa.

Comprométete hoy en no juzgar a otro sin saber lo que vive y ponerte en su lugar. Comprométete en no decir nada que reste en la vida de alguien a quien no conoces. Comprométete en irte a la cama con la tranquilidad de haber dado lo mejor y de haber podido cambiar el día de alguien, aunque sea con una sonrisa o una palabra amable. Son tantas las cosas que puedes hacer para lograr un cambio importante en tu vida y en la de los demás.

Que quede claro en tu mente y corazón que el dinero no te hace realmente rico, ni los títulos inteligentes. Tu cuerpo es único y nadie puede hacerte sentir inferior a menos que tú lo permitas.

Quiero que te preocupes por mejorar tu interior para luego preocuparte por lo superficial, comprendiendo que todo es un balance y que este varía en cada persona

Que la vida es complicada, sí, pero depende de nosotros hacerla más fácil. No dependemos de nadie para sonreír. Si crees que necesitas a alguien o algo para ser feliz, busca ayuda. La felicidad debe ser construida internamente y luego compartida para multiplicarse.

Es importante cuidar el presente ya que de él depende el resto de nuestra vida. Ámate a ti mismo y ama a los demás como te gustaría que te amen. No esperes que alguien más te haga feliz, y deja que la vida te sorprenda. Al final, cada uno de nosotros entrega lo que realmente somos por dentro.

“Después de tanto caminar, aprendí que hay una sola religión: el amor, una sola raza: la humanidad, y un solo lenguaje: el del corazón”. – Facundo Cabral.»

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