Por: Welmer Quezada L
No es lo que dices que eres, eres lo qué haces.
Muchas personas creen que son sabias por leer mucho, sin darse cuenta de que lo importante es cuánto aplican su conocimiento en la práctica y no cuánto saben teóricamente.

Otras se creen buenas por no hablar mal de nadie a las espaldas pero ocultan todo para ser los únicos, cuando en el compartir se puede lograr más.
Compartir un mensaje positivo pierde sentido si no lo practicas, siendo el ejemplo el mayor referente. Eres lo que haces y no lo que dices que haces.
La arrogancia es uno de los peores defectos en alguien que se cree inteligente y de buenos sentimientos, ya que no le permite ver en su interior todo lo que está mal. Se humilde para aceptar un cumplido y también para reconocer que estás equivocado.
Limpia tu corazón, ya que somos el reflejo de lo que somos por dentro. “De la abundancia del corazón habla la boca” recuerda esto cuando escuches a alguien hablar de alguien o de algo.

Se tu mejor versión, no evites problemas, no vivas en supuestos y peor aún no te alejas de tus seres queridos por consejos de alguien que te incita a algo negativo, que no construye, no suma, ya que en el futuro cosecharás pesares. Existe mucho vende humo en las redes, que te hablan de libros o teorías que se escuchan bonito pero en la práctica solo son eso. No te alejes de alguien solo por tu confort, porque te convertirás en un nómada sentimental. Todo estará bien siempre y cuando no sientas remordimiento cuando esa persona no esté más en esta vida.
Me gusta compartir, las cosas que realmente ofrecen una realidad, ya que la vida no es fácil y no solo con desearlo se van a cumplir. Por los sueños se trabaja, se lucha, se construye y se entrega. Si tropiezas 3 veces prepárate para levantarte 5 veces más.
Si crees que no puedes aprender de alguien, sea quien sea, analízate porque quizás estás siendo preso de la arrogancia.
Identifica todo lo que esté en desorden en tu vida y ordénalo, prioriza, buscando el equilibrio entre lo que deseas ser y eres hoy. Ama tus imperfecciones y respeta la de los demás, ya que nadie sabe las batallas que cada uno lleva por dentro.