Elegir

El acto de elegir encierra más significado del que solemos imaginar; determina los resultados que cosecharemos a lo largo de nuestra vida.

Decidir qué pensamientos cultivar, qué información permitimos ingresar a nuestra mente, con quién compartimos nuestro tiempo y de quién nos alejamos, y cómo trazar el camino que transformará nuestro presente, son elecciones fundamentales que enfrentamos.

En este momento, vivimos una era en la que la información fluye a nuestro alcance, otorgándonos una ventaja descomunal. Sin embargo, la verdadera transformación de ideas y sueños en realidad reside en nuestras elecciones.

¿Cómo distinguir si estamos eligiendo o si somos meramente elegidos? En la vida, el amor se manifiesta como un enigma asombroso. Amar nos confiere singularidad, la interacción nos insufla vida y cuando ambas dimensiones convergen, multiplican lo positivo. Mi creencia firme radica en elegir con el corazón, guiados por la lógica coherente de nuestra mente. El amor es semejante a un velo delicado que, al desvanecerse, deja lo que realmente llegamos a amar, más allá de nuestras primeras impresiones. Cuando elegimos, también somos elegidos, sentando así las bases para edificar algo que perdure.

Si bien el tiempo puede determinar quiénes cruzan nuestro camino, es el corazón el que decide a quiénes deseamos mantener en nuestra vida. Sin lugar a dudas, nuestro comportamiento funge como el juez que dictamina quién permanecerá a nuestro lado, siendo un proceso que fluye en ambas direcciones.

Te alejas o construyes.

“Más tóxico es liderar con las emociones, cuando tenias el poder de transformar”

Distanciarse de las personas no representa necesariamente la solución definitiva; en este concepto se encuentra arraigada la noción de «personas tóxicas», una etiqueta que se menciona mucho, pero que pocos exploran o comprenden en su totalidad. Optar por apartarse de alguien es una decisión que debe tomarse de manera consciente, considerando que nuestras elecciones actuales resonarán en el futuro, ya sea de forma positiva o negativa.

En lugar de elegir el camino de la distancia con ligereza, considera la posibilidad de contribuir a la sanación y el perdón cuando te encuentres cerca de alguien que ha generado complicaciones. Reconoce tus límites con claridad, marcando fronteras que establezcan un balance saludable entre lo que aceptas y lo que no. Al hacerlo, estarás adquiriendo una valiosa habilidad para manejar tus emociones y enfrentar las circunstancias que te hacen sentir incómodo.

En lugar de convertirte en un viajero emocional sin rumbo fijo, elige irradiar luz. A través de tu comprensión y empatía, puedes transformar situaciones difíciles en oportunidades de crecimiento personal y cambio positivo. Recuerda, las relaciones y las conexiones genuinas requieren atención, trabajo y compromiso; a veces, el camino más gratificante no es el de la evasión, sino el de la transformación constructiva.

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