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Siempre digo que hay que desconectarse para poder reconectar. Hace quince días decidí hacer algo completamente distinto: viajar unos días para celebrar mi cumpleaños. Fue una decisión difícil, ya que significaba estar lejos de mis hijos, que son mi vida y mi razón de buscar ser mejor y punto de equilibrio para enfocarme hacia donde deseo llegar. Sin embargo, sentía que era necesario para replantearme muchas cosas en mi vida.

Con el paso de los días, dejé atrás los reproches y empecé a aceptar las cosas tal y como son, agradeciendo las oportunidades que la vida me ha dado y sigue ofreciendo. Me di cuenta de que la vida se construye con acciones, no con palabras; que el presente es la oportunidad perfecta para crear un mejor futuro.

“Desconectar para conectar” se convirtió en mi lema de octubre. Aprendí a priorizar lo que pienso de mí por encima de lo que otros puedan opinar. Por un momento, me puse en primer lugar, para poder ser la persona que amo ser y así entregar mi mejor versión a los que quiero.

En este viaje, conocí a personas que ya conocía, pero de una forma diferente, sintiéndome afortunado y agradecido por tenerlos en mi vida. Encontré consejos que siempre habían estado ahí, pero que ahora resonaban de una manera nueva. Volví a enfocarme en mi camino, en el lugar al que quiero llegar. Mi mensaje es claro: ser valiente significa sentarse a solas con uno mismo, enfrentar nuestros propios demonios, sanar nuestras heridas y no arrastrar a otros a nuestras tormentas.

La felicidad, al final, se resume en tener salud, tiempo, mañanas sin prisas, la capacidad de viajar, una mente tranquila y una casa llena de amor. Siempre habrá otra oportunidad, otro aprendizaje, otra amistad y otro amor, pero nunca otra vida.

Escribe una carta o redacta tus pensamientos como si estuvieras dando un consejo. Luego léela varias veces; verás tus errores, tus aciertos y todo lo que necesitas decir, gritar o compartir. Está bien cometer errores, está bien equivocarse, pero aprender de ellos y crecer como persona depende solo de ti. Nadie es perfecto, pero siempre podemos mejorar.

La vida es hoy y ese es el poder del ahora. 

¡No la desperdicies!

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