
6 de enero de 2025. Mi primer viaje del año, sentado en el asiento 3A, mientras escucho una canción titulada «Mi vicio», volando hacia Las Vegas por trabajo a una feria tecnológica llamada CES. Con una amplia sonrisa y una energía renovada, decidido a cumplir cada meta trazada para este nuevo año que comienza. Al revisar cada foto, recuerdo y vivencia del 2024, me doy cuenta de que fue un año lleno de resiliencia y aprendizaje, que concluyó de la manera más inesperada, dando la bienvenida a un 2025 repleto de oportunidades y sueños por realizar.
Al observar a las personas a mi alrededor en este vuelo, me he puesto a reflexionar sobre sus comportamientos: algunos leen, trabajan, ven películas, conversan, duermen, y otros se encuentran escribiendo. Por eso, dedico este artículo a cada individuo que forma parte de algo más grande que un simple inicio de año.
Recuerda que este 2025 que comienza es un lienzo en blanco, donde las mejores páginas de tu vida están por escribirse. Es el momento propicio para que este año se convierta en uno de los mejores de tu vida y en el pilar de lo que está por venir. Ama con sinceridad y con la misma intensidad con la que desearías ser amado.
Aún sigo en el proceso de autodescubrimiento y me doy cuenta de que lo que damos por sentado puede cambiar. Esto nos enseña que incluso el poder de cambiar de opinión refleja cuánto hemos madurado. Si la vida te ofrece la oportunidad de volver a empezar, aprovéchala y pon en práctica todo lo aprendido, para que cada momento sea único y memorable. Sé el protagonista de tu vida y no un espectador más.
No hay duda de que, cuando estás destinado a encontrarte con personas que llegan a cambiarlo todo, tu vida experimenta transformaciones que, al principio, quizás no entiendas, pero que, sin duda, te brindarán una nueva perspectiva sobre las cosas. Desde mi punto de vista, nada es coincidencia en esta vida; todo está guiado por cómo fluye nuestra energía. Somos como imanes, convirtiéndonos en el resultado de nuestras acciones, que a su vez son el reflejo de los sentimientos generados por nuestros pensamientos.
El futuro se va construyendo en el presente. Se dice que cuando alguien llega a tu vida es para enseñarte o para aprender algo. En este sentido, el famoso filósofo y escritor Paulo Coelho afirma: “Las coincidencias son solo el modo en que Dios se mantiene en el anonimato”. Esta cita resalta la idea de que cada encuentro tiene un propósito, aunque a veces no lo comprendamos de inmediato.

Las conexiones humanas son fundamentales para nuestro crecimiento personal. Según el psicólogo estadounidense Daniel Goleman, autor del libro «Inteligencia Emocional», nuestras relaciones influyen significativamente en nuestro bienestar emocional y en nuestra capacidad para enfrentar desafíos. Goleman sostiene que la calidad de nuestras interacciones puede determinar nuestro éxito personal y profesional, lo que subraya la importancia de cada encuentro.
Debemos procurar que, sin importar las circunstancias de su llegada, esa persona se vaya mejor de lo que llegó. Este principio de intercambio positivo resuena con las enseñanzas de figuras como la activista y escritora Maya Angelou, quien dijo: “La gente olvidará lo que dijiste, olvidará lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir”. Esta poderosa afirmación nos recuerda que las emociones que generamos en los demás son duraderas y pueden tener un impacto significativo en sus vidas.
Así, cada interacción se convierte en una oportunidad para aprender, crecer y contribuir al bienestar de los demás. La vida es un constante flujo de energía y conexiones, y cada persona que cruza nuestro camino tiene el potencial de dejar una huella positiva en nuestra trayectoria. Al final, se trata de cultivar relaciones que nos enriquezcan y nos lleven hacia nuevas perspectivas y oportunidades.